Fuente citable
Cada hecho llega con la cita textual y el enlace de donde salió. Lo que no tiene cita no se afirma.
Tres módulos que trabajan sobre una sola Capa Única de Señales, con fuentes citables y la firma de una persona.
Saber de dónde sale cada dato, quién lo leyó y quién lo firmó.
Cada hecho llega con la cita textual y el enlace de donde salió. Lo que no tiene cita no se afirma.
Todo lo que sale hacia un tercero en nombre de un cliente lo firma una persona. Con una confianza alta y medida, un flujo puede pasar a salir solo, bajo auditoría.
La IA queda acotada a leer. Qué cuenta se mira primero y qué mensaje corresponde lo decide un puntaje que cualquiera puede revisar.
Cada módulo hace una cosa. Ninguno guarda su propia copia de la verdad.
Escucha el entorno, ordena las cuentas por valor y decide a cuáles mirar cada día.
Junta la cuenta, la persona y el motivo, y deja cada envío esperando una firma.
El co-pensador que da sentido. Guarda el contexto de cada cuenta y solo deja entrar el hecho que la fuente sostiene.
Un solo lugar, sin silos, donde cada señal tiene su huella, su fuente y su firma.
El radar que mira
Escucha el entorno sin intervenir, convierte noticias y cambios en señales y decide en qué cuentas poner la atención antes de que nadie actúe. El orden, el freno, la pausa y la escalera corren hoy en el radar público. En el radar de cada cliente se encienden de a uno, después de una semana medida.
Antes el radar recorría la lista vigilada en orden, con el mismo peso para todas las cuentas.
Ahora cada empresa recibe un puntaje y el radar mira primero las que más valen. El orden no lo elige una IA. Sale de una cuenta que cualquiera puede revisar, con el tamaño de la empresa, su sector, su presencia en la prensa y su historial en el radar.
El esfuerzo del día va a las cuentas con más chances de dejar una señal útil.
Mismo peso para todas las cuentas, sin prioridad.
Cada empresa recibe un puntaje y el radar mira primero las que más valen.
Cuando una empresa suma o retira una herramienta, el cambio recibe puntos fijos según su categoría, con un tope de 100.
Lo calcula una regla matemática, no una IA. El mismo cambio da siempre el mismo puntaje, y ese puntaje elige qué tipo de mensaje corresponde.
Los puntos de cada categoría se cambian en una pantalla del panel, y cada cambio queda con su motivo y su historial.
Un puntaje que se puede explicar y repetir, línea por línea.
Alto impacto: correo, red profesional y llamada.
Impacto medio: los mismos canales, más espaciados.
Impacto bajo: correo y red profesional.
La cola del día se ordena con ese puntaje, y las búsquedas vacías recientes le restan.
El radar avanza de mayor a menor y frena en la primera empresa que deja una señal publicable, o al llegar al tope del día.
El presupuesto de búsqueda se gasta en orden de valor y nunca pasa el tope del día.
En la primera empresa que deja una señal publicable, o al llegar al tope del día.
Si una empresa dejó una señal válida, sale de la cola durante 30 días. Así las empresas que siempre están en las noticias no tapan al resto.
Si el escaneo no encontró nada, la empresa vuelve a la cola al día siguiente, un poco más abajo cada vez que vuelve vacía.
Las cuentas calladas de alto valor reciben atención en lugar de las que ya hablaron.
La empresa vuelve a la cola al día siguiente, un poco más abajo.
Sale de la cola durante 30 días para que las empresas que siempre son noticia no tapen al resto.
Cuando la ronda del día no encuentra nada, el radar amplía la búsqueda sin aflojar la exigencia de la cita textual.
Primero mira los últimos 3 días fuera de la lista vigilada. Si no alcanza, reescribe la búsqueda y la extiende a 7 días. Se detiene en el primer escalón que encuentra algo.
Un día sin novedades no se rellena con una señal floja.
Últimos 3 días, fuera de la lista vigilada.
Se amplía a 7 días con una consulta nueva.
La exigencia de la cita textual no baja en ningún escalón.
El motor que actúa
Prepara cada acción comercial a partir de una señal con fuente. Redacta, revisa los bloqueos y espera la firma antes de que algo salga.
Un mensaje útil necesita tres cosas a la vez: la cuenta correcta, la persona que decide sobre ese tema y un motivo que explique por qué ahora.
El motivo sale de una señal con su fuente, no de una suposición sobre la empresa. Cada contacto recibe un puntaje de 0 a 100 por su rol, su cuenta, los datos de la empresa, su correo, la señal y la relación previa, y la campaña se arma por franja de puntaje.
Menos mensajes, mejor dirigidos y con una razón que el destinatario puede comprobar.
Elegida por valor, no por volumen.
El rol que responde por ese tema, con su puntaje a la vista.
Una señal con su cita textual y su fuente.
Menos mensajes, mejor dirigidos.
Conseguir datos de contacto cuesta. Por eso el motor primero decide si la persona vale la pena y recién después paga por sus datos.
La decisión mira lo que la persona puede ejecutar en la empresa, no el título escrito en su perfil.
El gasto en datos de contacto solo ocurre sobre candidatos validados.
Se mira la huella pública de cada empresa y de cada rol, sin datos de contacto.
Según su capacidad real de decidir y no según su título.
Solo con esa validación se piden los datos. Un candidato rechazado no gasta nada.
Cuando un modelo compara un texto con un hecho, solo puede responder una de tres opciones: corresponde, no corresponde o insuficiente.
Si el texto es ambiguo o el modelo falla, la respuesta es insuficiente y el sistema no rellena el hueco. En el radar público, cuando las lecturas no coinciden entre sí, desempata una persona.
Ante la duda no se inventa una respuesta, se pide una decisión.
Una respuesta insuficiente no se convierte en un sí. Una persona resuelve solo donde las lecturas se contradicen.
Antes de cargar una campaña, su resumen muestra los controles que tienen que estar en cero: cuentas sin ángulo, contactos sin motivo de apertura, sin interlocutor por rol o sin revisar, y cuentas excluidas. Los contactos en pausa se muestran y no reciben nada.
Al enviar, cada bloqueo frena solo al contacto o a la cuenta afectada. Un contacto que ya recibió un mensaje queda en pausa 90 días.
Cuando alguien responde, su secuencia se corta en todos los canales, y si pide la baja no vuelve a recibir nada.
Nadie de la lista de bloqueo recibe nada, en ningún caso.
La campaña queda lista para cargar.
Un bloqueo frena solo al contacto o a la cuenta afectada. El resto sigue.
Nadie de esa lista recibe nada, y una baja es para siempre. Después de cada mensaje, el contacto queda en pausa 90 días.
Todo lo que sale en nombre de un cliente, sea un correo, un mensaje o un aviso automático, nace como borrador.
Cada correo se ve tal como va a salir. La apertura y el puente se editan por contacto, y el resto en la plantilla de cada paso. Queda retenido hasta que una persona lo aprueba. Sin esa aprobación, el motor no lo envía.
Cada envío tiene un responsable con nombre.
Correos, mensajes y avisos esperan en la cola hasta que una persona los revisa y los firma.
La firma por ítem es obligatoria mientras el motor se entrena. Cuando la confianza medida es alta, un flujo puede pasar a silencio auditado: sale sin firma por ítem y una persona lo audita cada semana, a ciegas.
La autonomía se pierde sola. Si la auditoría vence, aparece un error grave o una prueba no se detecta, el flujo vuelve a firma por ítem sin pedir permiso. Hoy todos los flujos salen con firma por ítem.
La autonomía se gana con evidencia y se pierde sola.
Al empezar, cada envío lo firma una persona. Cada decisión entrena al motor.
Cuántas decisiones coinciden con el motor y si las preguntas de prueba se detectan.
Con confianza alta y la firma del responsable, ese flujo sale solo.
La persona decide antes de ver qué hizo la máquina, con preguntas de prueba mezcladas en la muestra.
Cuando una señal está firmada, puede disparar varias acciones a la vez.
El correo sale con el registro de cuándo llegó y el equipo recibe un aviso en el canal que usa. Si la empresa adoptó a un competidor, puede salir de tus audiencias pagas: esa salida está construida y se activa cuando conectás cada plataforma.
En las redes profesionales el sistema nunca envía solo: prepara la tarea y una persona la hace.
Todos los canales leen la misma señal, sin copias que se contradigan.
Con el registro de cuándo llegó.
Si la empresa adoptó a un competidor, sale de ellas al conectar cada plataforma.
El equipo se entera en el momento.
Cada mensaje sale clasificado por ángulo, estructura y tipo de correo. La variante b difiere de la a en una sola cosa, así se sabe qué cambio movió el resultado.
En cada ciclo, cuando se activa para el cliente, se mira qué pasó después del envío y se mejora la versión siguiente. Lo aprendido queda en la Capa Única de Señales, no en la memoria de alguien.
Cada vuelta mejora la anterior con evidencia, no con intuición.
Cada mensaje sale con su ángulo, su estructura y su tipo de correo.
Entregas, respuestas y reuniones, y cuántos borradores salen sin cambios. Cada respuesta se clasifica como interesada, no interesada o neutral.
Una persona elige qué versión sigue, con los resultados a la vista.
Resultados por combinación, por franja de puntaje del contacto y entre la variante a y la b.
Cada ciclo mide durante un período definido, por ejemplo una semana, y cierra con un reporte.
El códice que da sentido
Guarda el contexto completo de cada cuenta, analiza las señales con marcos estratégicos y protege esa memoria contra lo inventado: solo entra el hecho que la fuente sostiene.
Cada cliente tiene su biblioteca de fuentes: textos, páginas, videos y documentos propios. Códice conversa sobre un problema con esas fuentes a la vista y recuerda lo hablado entre una sesión y otra.
No vive en una pantalla aparte. Desde una señal, una noticia, una cuenta, una campaña, un mensaje o un contacto se abre al costado, con eso como contexto y sin salir de lo que se estaba mirando.
El análisis parte de las fuentes del cliente y de señales con su cita, no de la memoria de alguien.
Lo hablado queda guardado por cliente y se retoma la vez siguiente.
Códice ayuda a pensar. Lo que sale hacia un tercero sigue esperando una firma.
El modelo que lee no puede navegar, buscar ni investigar. Solo lee el texto que recibe.
Tampoco opina: no juzga tono, moral ni valor de negocio. Responde una sola pregunta, si el texto de la fuente sostiene el hecho tal como está escrito.
Lo que se guarda es el hecho literal, no una interpretación.
El texto original, tal como se publicó.
No navega, no busca, no investiga.
Ni tono, ni moral, ni valor de negocio.
Se guarda solo si la fuente lo sostiene, con su cita.
Cada señal del radar público se muestra siempre igual: la empresa, el hecho, de dónde salió, la cita textual con su fuente, tres lecturas y una huella que permite comprobar que nada cambió.
Las tres lecturas son independientes: la de un modelo de pesos abiertos, la de un modelo comercial y la de una persona. Cada una dice si la cita respalda el hecho, y la persona decide donde las otras dos no coinciden.
Cualquiera puede abrir una señal y comprobarla.
Cita textual · fuente.com ↗
Aísla la misma noticia replicada en medios distintos, con matemática y sin modelos de lenguaje.
Un solo lugar para los tres módulos
Tres tipos de huella llegan por caminos distintos: lo que se dice del mercado, lo que hace una empresa y lo que cambia en las personas.
Todas convergen en un mismo lugar antes de llegar a tu CRM. Así no hay copias aisladas que se contradigan.
Toda huella pasa por la misma capa, con su fuente y su firma, antes de tocar tu CRM.
Noticias, comunicados y redes.
Herramientas que usa y búsquedas de personal.
Cambios de rol de los contactos.
Cada señal con su huella, su fuente y su firma.
Cada consulta paga queda anotada con el módulo y la función que la pidió. Así se sabe cuánto cuesta cada parte del sistema.
Hay tres frenos: un tope diario, un techo general que corta solo y créditos mensuales de Códice para cada invitado. Antes del límite de búsquedas llega un aviso.
El costo se ve antes de que sorprenda.
Búsquedas del radar
Contactos y envíos
Lecturas del modelo
Tope diario.
Techo general que corta solo, sin que nadie tenga que mirar.
Créditos de Códice por mes, según lo que cuesta cada conversación.
El Radar de Mercado, el GTM Autónomo y Códice leen y escriben en el mismo lugar. Cada señal tiene una huella única que se puede auditar. Sin silos de datos.
Validación con evidencia.
Acción con firma.
El co-pensador que da sentido.
Una huella única que se puede auditar para cada señal.